Viaje a Villa de Merlo: cuando disfrutar incluye buena onda, compañerismo, hacer amigos, compartir y valorar momentos
Prensa Luz y Fuerza Olavarria
Sesenta personas integraron la delegación que viajó entre el viernes 30 de octubre y el martes 3 de noviembre a Villa de Merlo, provincia de San Luis, organizado por nuestro Sindicato Luz y Fuerza -que conduce el Secretario General Cro. Eduardo Amaya- a través de la Secretaría de Turismo a cargo de la Secretaria Marianela Sánchez.

Esta vez la propuesta lucifuercista fue abierta, es decir que pudieron viajar no sólo compañeros de trabajo sino que también fueron allegados y -por supuesto- los jubilados y pensionadas que no se pierden nunca la posibilidad de viajar a cualquier rincón del país.

Esta vez el destino elegido fue la hermosa Villa de Merlo. La ciudad puntana del mejor microclima (en tercer lugar en el mundo, después de Suiza y California), ubicada al pie de las montañas donde habitaron los comechingones, en el corazón del Valle de Conlara. Y allá fuimos.

A disfrutar del viaje de ida (el viernes 30, saliendo a las 22 horas para llegar alrededor de las 10 horas del sábado) y de regreso (salida el martes, a las 9.20 y llegada a las 22 horas a la sede del Sindicato, en Maipú 2150, y en el medio tres días espectaculares, inolvidables y que disfrutaron todos.

MERLO, DIA 1. La visita al Filo Serrano, a 2.200 metros sobre el nivel del mar, fue el programa. Con la parada intermedia donde se encuentran los artesanos -el Mirador del Sol- que siempre venden sus trabajos, fundamentalmente fuentes, tazas y todo lo que siempre es atractivo para llevarse.

Y también el Mirador del Tala, un árbol típico de Merlo. Impresionante ver San Luis desde allí arriba, y a lo lejos también se vislumbra Córdoba. Algunos se quedaron en el hotel, descansando, ya que también ya conocían ese hermoso lugar en las alturas que visitan las águilas.

MERLO, DIA 2. Allí apareció en escena Kevin Lenin, el guía de turismo nacido en Claypole pero que desde los 8 años vive en la localidad de Carpintería (ubicada a un puñado de kilómetros de Merlo), para explicar todo lo que fuimos visitando.

Tempranito, a las 8.30 horas, nos fuimos al Circuito Sur. Pasamos por Carpintería, Los Molles y Cortaderas, yendo hacia el sur digamos. Aquí hicimos la primera parada, en Piscu Yaco para visitar el arroyo y tomar mate.

En el regreso visitamos un lugar llamado Los Caminos del Té, donde nos recibieron Paula y Esteban -los dueños del establecimiento-, y nos explicaron la historia del té y sus distintas variantes. Después paramos en una casa de artesanías, en Cerro de Oro, un barrio muy bonito.

Piscu Yaco es un lugar antiquísimo, donde vivieron los comechingones -pueblo originario de la provincia, donde combatieron con los españoles- y como allí encontraron vestigios de estos guerreros, le pusieron el nombre de La Sepultura. Por supuesto, el nombre no era muy atractivo turísticamente y entonces se cambió por Piscu Yaco, que significa Aguada de Pájaros.

Y regresando pasamos por Carpintería, que allá por 1.700 se llamaba Las Tablas donde había una carpintería y todos decían vamos a la carpintería. Y quedó ese nombre finalmente.

También visitamos Los Molles, donde existe un árbol muy particular: si uno se queda debajo de él, cae como una especie de aceite que se puede quedar pegado a la piel. La única manera de que eso se vaya, es orinando alrededor del árbol del Molle. “Sí, aunque no lo crean, es así” dijo Kevin.

Cortaderas se llama así por dos razones: una por las plantas, llamada también cola de zorro, que cortan la mano si se las agarra mal. Y también porque las sierras de los comechingones tienen 220 kilómetros de extensión, compartidas entre Córdoba y San Luis.

Se da una quebrada a la altura de Cortaderas, con mucha erosión por el viento que no permite que haya vegetación en las puntas, todo es más rocoso en las puntas, y allí nació entonces ese nombre, cuando se juntan los picos bien empinados.

Domingo por la tarde, libre. Momento para tomar mate en la pileta del hotel Clima 3 (algunos se metieron al agua, por supuesto), y para seguir charlando y conociéndose un poco más entre todos.

Por la noche, la fiesta que organizó el hotel. Fue ir a bailar un par de horas, a escuchar música y compartir otro momento lindo, pero hasta la medianoche porque al otro día había que arrancar temprano y a esta altura el cansancio ya se sentía.

MERLO, DIA 3. Arrancó también temprano. El destino era el Bajo de Véliz, pero primero bajamos en la bodega Viñas Puntanas (la primera bodega sanluiseña, de 21 años de antigüedad), donde probamos un rico bivarietal bonarda-tannat.

Y después sí al Bajo de Véliz (Fermín Véliz fue un poblador muy importante que hizo mucho por la gente del lugar), de 12 kilómetros de largo por 1 kilómetro de ancho, donde viven alrededor de cien personas.

Impactante en realidad andar en el micro en caminos serpenteantes, con subidas y bajadas pronunciadas, en el medio de montañas bellísimas. Recorrer las entrañas de la zona, admirando y sorprendiéndonos permanentemente, son cosas que no se olvidarán jamás.

Visitamos la capilla Nuestra Señora de los Desamparados, donde al lado está la Escuela 409 “Marcelino Rodríguez” y allí vimos también el Arbol de la Vida: es el más austral del mundo que está allí, en plena montaña.

En ese lugar hay tres ejemplares: el abuelo, el padre y el hijo, tal como contó Kevin, que dijo que a cada niño que nace se le pone en el tobillo una semilla de ese árbol, para que tenga una buena y larga vida.

¿Cómo llegó allí?, se supone que fue un canje de semillas que hicieron los indios Quilmes (cuando los expulsaron de Tucumán y se instalaron en Buenos Aires, después de ir caminando dejando sus casas en la montaña) y los Comechingones. Lo raro es que el INTA intentó reproducir más árboles de la vida, pero no pudo. Fue imposible.

Pasamos también por un lugar totalmente rocoso, donde se encontró la araña más grande del mundo, y allí entre piedras pizarras (que se vendió como piedra laja negra de San Luis) y lagartijas, ya nos preparamos para ir a comer chivitos.

A la parrilla “El Guayacán”, donde nos recibieron con tres chivitos al asador (los cocinó Walter González, el dueño de casa). Sin dudas, uno de los destinos más esperados, donde almorzamos y escuchamos también algo de música porque había un guitarrero y cantor que entonó varios temas para ponerle más onda al almuerzo.

Allí también disfrutamos en un hermoso lugar, donde cruzaba un pequeño arroyo, algo que no se ve seguido por estas montañas donde el agua es algo que se necesita y mucho.

Además, nos atendieron de maravillas y los chivitos (también hubo empanadas y pollo) estaban exquisitos. Regreso al hotel. A descansar un poco más. Había que prepararse para el regreso a Olavarría, con un par que cantaron (como Mabel y Cachi) en el micro como para poner más onda todavía.

Un viaje de conocidos que terminó siendo de amigos
Como dijimos al principio, muchos no se conocían pero terminamos todos saludándonos en el grupo de WhatsApp y reconociendo el trabajo que hicieron desde Luz y Fuerza para brindarnos lo mejor. Ese sentimiento de familia que se respira cada día en Luz y Fuerza, también se reflejó en Merlo.

Con muchos olavarrienses, pero también con algunos compañeros y familias de Azul. Como Marcelo Iraci y su esposa Silvina, o el olavarriense que trabaja en la vecina ciudad, Santiago Tahuil (acompañado por su esposa Fiorella Llempe y sus hijos Nicolás y Emilia).

Y con Cachi Gallo (presidente de la Subcomisión de Jubilados y Pensionadas) hablando con todos durante todo el viaje (de ida y de vuelta), y la histórica Rosa del Carmen Rosales a quienes todos cuidaron a cada paso.

Excelente viaje. Con amistad plena, con sentido de familia (algo que siempre se transmite desde Luz y Fuerza y que se sintió en Merlo también), con ganas de disfrutar. Desde los almuerzos y cenas hasta los paseos, pasando por los torneos de truco y chin chon, los mates y las charlas.

Gran viaje. Con el olavarriense Daniel Serantes y el florense Claudio Perdomini al volante (excelentes ambos) y también párrafo aparte y especial para la Cra Marianela Sánchez (coordinadora del viaje) que estuvo en todos los detalles, contando con la colaboración de su hijo Mateo y la Secretaria de la Secretaría de la Mujer lucifuercista, Cra Daiana Gallo. Impecable trabajo.

Todos quieren que se repita. Por algo será…














































